XII DOMINGO DURANTE EL AÑO (CICLO A)
21 DE JUNIO DE 2026
¡Adelante... con fe!
"El sufrimiento nos sitúa en la cruz; unos piden bajarse de ella, otros piden subir al cielo; es toda la diferencia que hay entre el mal ladrón y el buen ladrón."
Esta profunda reflexión pertenece al escritor francés André Frossard, convertido milagrosamente del ateísmo al catolicismo, fallecido en 1995. Esta es una de sus citas más famosas y se encuentra en su obra “Dios en preguntas”.
Muchos santos han señalado que el Calvario es el lugar de encuentro humano y divino. Pero hay una gran diferenciaba entre quienes sufren con Cristo (redención) y quienes sufren sin Cristo (desolación, angustia, desesperación). Por eso necesitamos unir nuestro dolor al suyo.
La cruz no es absurda, ni masoquista, cuando se vive con propósito, pues el Viernes Santo culmina en la Resurrección. Abrazar la cruz, es sufrir de manera redentora. Recordemos que Jesús asumió todo el dolor humano, permitiéndonos encontrarle sentido al nuestro.
Me pregunto, ¿por qué todavía no entendemos del todo el valor de aquel sacrificio? Les dejo esa pregunta para reflexionar.
Por otro lado, en el Evanvelio de hoy, tomado de san Mateo 10, 26-33, repite en cuatro ocasiones una potente frase: «No tengáis miedo». Frase que varios Papas la han repetido hasta el cansancio.
Hermanos, a todos nos ocurren cosas inesperadas y graves, y podríamos sentir miedo. Quizás, al extremo de olvidarnos que Jesús camina con nosotros y que estamos llamados a ofrecer nuestro sufrimiento.
Recientemente, un amigo me contó un problema grave que está experimentando. Gracias a que es una persona de oración y Misa diaria, desde el primer momento se lo ha ofrecido al Señor. No es que no sufra, es que camina sabiendo que no está solo y la cruz se hace más liviana.
El mundo nos dice que seamos autosuficientes, pero Jesús quiere que mantengamos la mirada fija en Él, sin miedo.
¡Adelante con fe!
Diácono Richie
Esta profunda reflexión pertenece al escritor francés André Frossard, convertido milagrosamente del ateísmo al catolicismo, fallecido en 1995. Esta es una de sus citas más famosas y se encuentra en su obra “Dios en preguntas”.
Muchos santos han señalado que el Calvario es el lugar de encuentro humano y divino. Pero hay una gran diferenciaba entre quienes sufren con Cristo (redención) y quienes sufren sin Cristo (desolación, angustia, desesperación). Por eso necesitamos unir nuestro dolor al suyo.
La cruz no es absurda, ni masoquista, cuando se vive con propósito, pues el Viernes Santo culmina en la Resurrección. Abrazar la cruz, es sufrir de manera redentora. Recordemos que Jesús asumió todo el dolor humano, permitiéndonos encontrarle sentido al nuestro.
Me pregunto, ¿por qué todavía no entendemos del todo el valor de aquel sacrificio? Les dejo esa pregunta para reflexionar.
Por otro lado, en el Evanvelio de hoy, tomado de san Mateo 10, 26-33, repite en cuatro ocasiones una potente frase: «No tengáis miedo». Frase que varios Papas la han repetido hasta el cansancio.
Hermanos, a todos nos ocurren cosas inesperadas y graves, y podríamos sentir miedo. Quizás, al extremo de olvidarnos que Jesús camina con nosotros y que estamos llamados a ofrecer nuestro sufrimiento.
Recientemente, un amigo me contó un problema grave que está experimentando. Gracias a que es una persona de oración y Misa diaria, desde el primer momento se lo ha ofrecido al Señor. No es que no sufra, es que camina sabiendo que no está solo y la cruz se hace más liviana.
El mundo nos dice que seamos autosuficientes, pero Jesús quiere que mantengamos la mirada fija en Él, sin miedo.
¡Adelante con fe!
Diácono Richie
Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13
“Libró la vida del pobre de manos de los impíos”
Dijo Jeremías:
«Oía el cuchicheo de la gente:
“Pavor en torno;
delatadlo, vamos a delatarlo.”
Mis amigos acechaban mi traspié:
“A ver si se deja seducir, y lo abatiremos,
lo cogeremos y nos vengaremos de él.”
Pero el Señor está conmigo,
como fuerte soldado;
mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo.
Se avergonzarán de su fracaso
con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo
y sondeas lo íntimo del corazón,
que yo vea la venganza que tomas de ellos,
porque a ti encomendé mi causa.
Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libró la vida del pobre de manos de los impíos.»
“Libró la vida del pobre de manos de los impíos”
Dijo Jeremías:
«Oía el cuchicheo de la gente:
“Pavor en torno;
delatadlo, vamos a delatarlo.”
Mis amigos acechaban mi traspié:
“A ver si se deja seducir, y lo abatiremos,
lo cogeremos y nos vengaremos de él.”
Pero el Señor está conmigo,
como fuerte soldado;
mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo.
Se avergonzarán de su fracaso
con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo
y sondeas lo íntimo del corazón,
que yo vea la venganza que tomas de ellos,
porque a ti encomendé mi causa.
Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libró la vida del pobre de manos de los impíos.»
Salmo 68, 8-10. 14 y 17. 33-35
R/. Que me escuche tu gran bondad, Señor.
Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.
Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R/.
Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas. R/.
R/. Que me escuche tu gran bondad, Señor.
Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.
Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R/.
Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-15
“No hay proporción entre el delito y el don”
Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.
“No hay proporción entre el delito y el don”
Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí
—dice el Señor—;
y también vosotros daréis testimonio.
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 26-33
“No tengáis miedo a los que matan el cuerpo”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
– «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.
Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»
—dice el Señor—;
y también vosotros daréis testimonio.
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 26-33
“No tengáis miedo a los que matan el cuerpo”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
– «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.
Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»
