Lectio Divina
No se pueden leer los relatos de la resurrección de Jesús y de las apariciones que nos traen los evangelios como puramente históricos. Son relatos de fe, reflexionados y vividos por las comunidades cristianas, y así hay que interpretarlos.
Sobre la forma como el hecho de la resurrección de Jesús debe cambiar tu vida. Como la Magdalena y los discípulos: déjate impresionar por el Resucitado. Relee y medita con actitud de fe los relatos de las apariciones de Jesús. Siéntete como uno de los discípulos: con miedo, pero con ganas de superarlo; con dudas, pero con hambre de creer y confiar totalmente en Jesús. ¿Qué sepulcros vacíos hay en tu vida? ¿Qué tinieblas dominan tu interior que no dejan brillar la luz del Resucitado? ¿Cuándo amanecerá para ti el primer día de la semana, el domingo sin ocaso, el día del Señor? ¿Qué es lo que te impide entregarte de lleno a Él? ¿Cuáles son para ti los signos en los que ves a Cristo Resucitado: los pobres, los desesperanzados, los miedosos, los cobardes, ¿los bautizados sin compromiso? ¿Cómo hacer para que ellos crean y confíen más intensamente en el Resucitado?
Jesús Resucitado, haz que el resplandor de tu luz nueva venza las tinieblas de nuestra conciencia, y nos descubra el valor auténtico de nuestra vida. Jesús Resucitado y lleno de vida, haz que nuestra existencia tenga siempre sentido, lo que hacemos, lo que pensamos, lo que dejamos de realizar por nuestra limitación. Llena Tú nuestra insuficiencia y pequeñez.
A Jesús radiante y lleno de vida, que te invita a entrar en su ámbito de vida y resurrección. A ti mismo, para que puedas decirte con íntima convicción: ¡Si Jesús vive, eso me basta!
Repite con frecuencia las palabras de san Pablo: “Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba” (Col 3, 1).
