Lectio Divina
Terminó el tiempo de Navidad y hemos comenzado el tiempo ordinario en las celebraciones de la Liturgia. Este año corresponde el Ciclo A, en el cual se lee preferentemente el Evangelio según san Mateo, pero en este domingo leemos el Evangelio según san Juan. En el evangelio de hoy, Juan el Bautista le presenta a Jesús a los judíos y da testimonio de que Él es el Cordero de Dios, el Hijo de Dios y el Ungido por el Espíritu Santo.
Por virtud del bautismo, nosotros también somos hijos de Dios; todo nuestro ser ha sido consagrado a Dios y hemos recibido la condición de sacerdotes, profetas y reyes. ¿Soy consciente de la vocación que el Señor me ha regalado desde mi bautismo? ¿Renuevo las promesas del bautismo constantemente? ¿Agradezco al Señor esta vida que me da?
Padre, te doy gracias porque, por mi bautismo, me has hecho hijo tuyo. Te pido me perdones las muchas veces que no respondo a ese inmenso amor que me tienes. Y te ruego me concedas las gracias para serte fiel y vivir a plenitud la vocación cristiana a la que me llamas. Yo me comprometo a esforzarme y poner mi empeño en vivir de acuerdo con tu Voluntad.
A Jesús como Hijo fiel y confiado al Padre a lo largo de su existencia terrena.
Vive tu vida de consagrado a Dios desde el bautismo.
