Lectio Divina
El evangelio de hoy es una catequesis sobre la vida verdadera y la fe en la resurrección. Este es el séptimo signo que nos describe el evangelista san Juan: Jesús se presenta como un ser humano cercano y amigo, sintiendo el dolor por la muerte de un amigo (v 33); pero, sobre todo, Jesús se presenta como el Señor de la vida. Dios no nos creó para la muerte, sino para la vida. Lo suyo es dar vida en plenitud, y el cristiano se va preparando en esta tierra para la resurrección total.
Repasa el pasaje del Evangelio y ábrete a lo que el Señor quiera decirte. Ve eliminando de tu corazón los miedos a: la enfermedad, los complejos y hasta la muerte, que es paso necesario para disfrutar de la vida plena. Los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria que un día se nos manifestará (Rom 8, 18).
Jesús, yo creo que Tú eres la resurrección y la vida. Lo creo sinceramente. Pero quiero decirte algo que muchas veces me molesta. Son mis miedos a los golpes de la vida: contrariedades, malentendidos, calumnias, nerviosismos, tensiones, problemas familiares, complejos y perezas... ¡Tantas inquietudes! Deseo vivamente que Tú seas de verdad el Señor de mi persona, y que te enseñorees de todo ese mundo interior que me pesa y me lastima. Tu resurrección es mi fuerza. Tu vida me da las ganas de vivir. Por eso, te grito complacido y seguro: Tú eres la resurrección y la vida. El que cree en Ti, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que esté vivo y crea en Ti, jamás morirá (Jn 11, 25-26).
A Jesús actuando enérgicamente contra la muerte. Es el Señor. Deja que tus sentimientos reposen serenos ante este Jesús, que nos da su misma vida.
Repite con frecuencia: Tu Palabra me da vida (Sal 119, 50b).
