Lectio Divina
En la solemnidad de todos los santos leemos las bienaventuranzas. Estas nos indican quiénes son los candidatos al Reino de Dios. Son los pobres de espíritu, los mansos, los compasivos, los pacíficos... todos los perseguidos por causa de la justicia. Cada bienaventuranza indica un sendero diferente que conduce a la misma vida. Los ocho señalados en las bienaventuranzas conducen a la misma posesión de Dios, objeto de la dicha perfecta.
Pero para lograr esta salvación, Dios nos invita a un arduo camino de santidad en la pobreza (Mt 5, 3) con Cristo pobre; nos quiere santos en el sufrimiento y en la pena (Mt 5, 4-5) con Cristo paciente. No hay santidad sin la presencia espiritual y unitiva con Cristo. Dios nos ofrece la dicha de la santidad por el camino de la lucha por la justicia (Mt 5,6) con Cristo, el justo de Dios. En la misericordia y en la limpieza de corazón nos iremos santificando (Mt 5, 7-8), aprendiendo de Cristo, misericordioso y puro. Teniendo en nosotros la paz de Cristo y de los santos de Dios, trabajaremos por la paz entre los hombres, y en el itinerario de la persecución por Cristo, nos iremos revistiendo de la santidad del Cristo injuriado, perseguido y lastimado.
Pero para lograr esta salvación, Dios nos invita a un arduo camino de santidad en la pobreza (Mt 5, 3) con Cristo pobre; nos quiere santos en el sufrimiento y en la pena (Mt 5, 4-5) con Cristo paciente. No hay santidad sin la presencia espiritual y unitiva con Cristo. Dios nos ofrece la dicha de la santidad por el camino de la lucha por la justicia (Mt 5,6) con Cristo, el justo de Dios. En la misericordia y en la limpieza de corazón nos iremos santificando (Mt 5, 7-8), aprendiendo de Cristo, misericordioso y puro. Teniendo en nosotros la paz de Cristo y de los santos de Dios, trabajaremos por la paz entre los hombres, y en el itinerario de la persecución por Cristo, nos iremos revistiendo de la santidad del Cristo injuriado, perseguido y lastimado.
¿Nos hemos esforzado por vivir un camino de santidad según el proyecto de Cristo? ¿Hemos vivido en íntima unión con Dios y al servicio de los hombres, nuestros hermanos?
Buen Padre Dios, Tú que eres el amor infinito y que nos otorgado la gracia de celebrar los méritos de todos los santos, concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia y tu perdón. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Recitar el salmo 23, nos ayudará para contemplar la grandeza de Dios, pero sobre todo para descubrir que quienes tienen un corazón puro son quienes son admitidos en la presencia de Dios
Repite con frecuencia: «Vosotros sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mt 5,48).
