SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE NAVIDAD (CICLO A)
4 DE ENERO DE 2026
Felicitación de Navidad
“Un año que viene y otro que se va”, cantamos en una de nuestras canciones tradicionales.
Acaba un año jubilar y corre el año jubilar mariano de Ntra. Sra. de la Providencia.
Entre uno y otro María, como a su Hijo divino nos lleva en su regazo para conducirnos hacia la plenitud de la salvación.
Con María acudimos a Jesús nuestra esperanza, con María confiamos en Jesús nuestra providencia.
En el pesebre brillan ambas esperanza y providencia divinas ambas en el regazo de María. A ella le pedimos que este tiempo, ya santo de por sí, resplandezca más aún para todos los creyentes.
¡Feliz Navidad!
“Un año que viene y otro que se va”, cantamos en una de nuestras canciones tradicionales.
Acaba un año jubilar y corre el año jubilar mariano de Ntra. Sra. de la Providencia.
Entre uno y otro María, como a su Hijo divino nos lleva en su regazo para conducirnos hacia la plenitud de la salvación.
Con María acudimos a Jesús nuestra esperanza, con María confiamos en Jesús nuestra providencia.
En el pesebre brillan ambas esperanza y providencia divinas ambas en el regazo de María. A ella le pedimos que este tiempo, ya santo de por sí, resplandezca más aún para todos los creyentes.
¡Feliz Navidad!
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Horarios regular de Misas
Lunes a viernes 6:30am y 12:15pm
Sábado 6:30pm (Vespertina de domingo)
Domingo 9:00am, 11:30 am y 6:30 pm
Agradecemos que den preferencia a hacer su ofrenda electrónicamente (ATH móvil o Givelify).
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Domingo 9:00am, 11:30 am y 6:30 pm
Agradecemos que den preferencia a hacer su ofrenda electrónicamente (ATH móvil o Givelify).
Las confesiones serán media hora (30 min.) previo a las misas dominicales en sábado (vigila) y domingo. Si desea puede hacer cita para confesarse en la semana.
Guía para una buena confesión.
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Avisos
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Programa Adviento & Navidad 2025-26
Domingo 4 de enero
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Cosas conocidas... ¡pero no bien sabidas! ¡La video serie!
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¿Sabes bien la diferencia entre los pecados graves y los veniales? Acompáñanos en esta cápsula para conocer un poco más la diferencia y cómo podemos desarrollar una buena consciencia.
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Episodios pasados.
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¡Oremos todos juntos!
Por la intención del Papa para el mes de enero:
Oremos para que la oración con la Palabra de Dios sea alimento en nuestras vidas y fuente de esperanza en nuestras comunidades, ayudándonos a construir una Iglesia más fraterna y misionera.
Libro del mes
Jacques Philippe, Tiempo para Dios. Guía para la vida de oración.
Comenzamos un nuevo año, vale la pena recordar que éste es un don de Dios y por tanto tenemos que referirnos a Él cada día. Por eso sugerimos esta lectura.
Comenzamos un nuevo año, vale la pena recordar que éste es un don de Dios y por tanto tenemos que referirnos a Él cada día. Por eso sugerimos esta lectura.
Cosas conocidas, pero no bien sabida
¿Qué es la Epifanía?
La Epifanía del Señor es una de las fiestas más antiguas, ricas y teológicamente profundas del calendario litúrgico de la Iglesia Católica. La Epifanía es la proclamación solemne de que Jesucristo se manifiesta como Salvador universal. Esta solemnidad ilumina el misterio de la Encarnación desde una perspectiva misionera y teológica: Dios no se revela en secreto, ni se guarda para unos pocos, sino que sale al encuentro de toda la humanidad. La Epifanía es, en ese sentido, una fiesta de luz, de revelación y de universalidad.
La palabra Epifanía proviene del griego epipháneia, que significa manifestación, aparición o revelación visible. En el contexto cristiano, se refiere a la manifestación pública de Jesucristo como Hijo de Dios y Salvador del mundo.
En la tradición católica, la Epifanía no es un solo acontecimiento, sino un conjunto de manifestaciones del Señor: La adoración de los Magos de Oriente, el bautismo de Jesús en el Jordán y el milagro de las bodas de Caná. Estas tres escenas revelan progresivamente la identidad divina de Cristo.
Los Magos representan a las naciones paganas, a los pueblos que no pertenecen al Israel histórico. La estrella simboliza la luz de Dios que guía incluso a quienes no conocen explícitamente la Ley ni los Profetas. Herodes encarna el rechazo del poder humano ante la verdad divina. Jerusalén turbada refleja la ceguera de quienes poseen las Escrituras, pero no reconocen al Mesías. La Epifanía muestra así una paradoja profunda: los extranjeros reconocen a Cristo, mientras muchos de los suyos no lo hacen.
El Evangelio no especifica cuántos Magos eran, ni que fueran reyes. Sin embargo, la tradición cristiana, apoyándose en antiguos textos patrísticos y en la simbología de los dones, estableció el número de tres y les atribuyó nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar.
Los Magos no son personajes decorativos, sino figuras clave del misterio de la salvación:
La Iglesia ha visto en ellos la imagen de la humanidad que, movida por la gracia, se pone en camino hacia Dios.
En los primeros siglos del cristianismo, la Epifanía tuvo incluso mayor importancia que la Navidad. En Oriente, durante mucho tiempo, se celebraba el 6 de enero como la gran fiesta de la manifestación de Cristo, incluyendo su nacimiento, bautismo y primeros signos.
Con el desarrollo del calendario litúrgico, la Iglesia fue diferenciando las celebraciones, pero la Epifanía conservó su carácter universal y misionero. En Occidente, se enfatizó especialmente la adoración de los Magos; en Oriente, el bautismo del Señor.
Ambas tradiciones coinciden en una verdad fundamental: Dios se da a conocer al mundo entero en Jesucristo.
La Epifanía propone un itinerario espiritual profundamente actual:
(cf. mifecatolica.net)
La palabra Epifanía proviene del griego epipháneia, que significa manifestación, aparición o revelación visible. En el contexto cristiano, se refiere a la manifestación pública de Jesucristo como Hijo de Dios y Salvador del mundo.
En la tradición católica, la Epifanía no es un solo acontecimiento, sino un conjunto de manifestaciones del Señor: La adoración de los Magos de Oriente, el bautismo de Jesús en el Jordán y el milagro de las bodas de Caná. Estas tres escenas revelan progresivamente la identidad divina de Cristo.
Los Magos representan a las naciones paganas, a los pueblos que no pertenecen al Israel histórico. La estrella simboliza la luz de Dios que guía incluso a quienes no conocen explícitamente la Ley ni los Profetas. Herodes encarna el rechazo del poder humano ante la verdad divina. Jerusalén turbada refleja la ceguera de quienes poseen las Escrituras, pero no reconocen al Mesías. La Epifanía muestra así una paradoja profunda: los extranjeros reconocen a Cristo, mientras muchos de los suyos no lo hacen.
El Evangelio no especifica cuántos Magos eran, ni que fueran reyes. Sin embargo, la tradición cristiana, apoyándose en antiguos textos patrísticos y en la simbología de los dones, estableció el número de tres y les atribuyó nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar.
Los Magos no son personajes decorativos, sino figuras clave del misterio de la salvación:
- Representan a los sabios que buscan sinceramente la verdad.
- Simbolizan a las distintas culturas y razas llamadas a Cristo.
- Manifiestan que la fe no anula la razón, sino que la conduce a su plenitud.
La Iglesia ha visto en ellos la imagen de la humanidad que, movida por la gracia, se pone en camino hacia Dios.
En los primeros siglos del cristianismo, la Epifanía tuvo incluso mayor importancia que la Navidad. En Oriente, durante mucho tiempo, se celebraba el 6 de enero como la gran fiesta de la manifestación de Cristo, incluyendo su nacimiento, bautismo y primeros signos.
Con el desarrollo del calendario litúrgico, la Iglesia fue diferenciando las celebraciones, pero la Epifanía conservó su carácter universal y misionero. En Occidente, se enfatizó especialmente la adoración de los Magos; en Oriente, el bautismo del Señor.
Ambas tradiciones coinciden en una verdad fundamental: Dios se da a conocer al mundo entero en Jesucristo.
La Epifanía propone un itinerario espiritual profundamente actual:
- Buscar... Los Magos salen de su tierra, de sus certezas, movidos por una pregunta interior. La fe comienza muchas veces como una búsqueda sincera.
- Adorar... Al encontrar al Niño, los Magos se postran. Reconocen que la verdad no es una idea, sino una Persona ante la cual se dobla el corazón.
- Ofrecer... Finalmente, entregan sus dones. La Epifanía nos invita a ofrecer a Cristo no solo cosas, sino nuestra vida entera.
(cf. mifecatolica.net)
¡Atardeceres de esperanza!
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