III DOMINGO DE CUARESMA (CICLO A)
8 DE MARZO DE 2026
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Horarios regular de Misas
Lunes a viernes 6:30am y 12:15pm
Sábado 6:30pm (Vespertina de domingo)
Domingo 9:00am, 11:30 am y 6:30 pm
Agradecemos que den preferencia a hacer su ofrenda electrónicamente (ATH móvil o Givelify).
Sábado 6:30pm (Vespertina de domingo)
Domingo 9:00am, 11:30 am y 6:30 pm
Agradecemos que den preferencia a hacer su ofrenda electrónicamente (ATH móvil o Givelify).
Las confesiones serán media hora (30 min.) previo a las misas dominicales en sábado (vigila) y domingo. Si desea puede hacer cita para confesarse en la semana.
Guía para una buena confesión.
Guía para una buena confesión.
Avisos
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Martes 10 de marzo:
Grupo juvenil a las 5:30pm Grupo de apoyo para quienes atraviesan duelo, 7:30pm Miércoles 11 de marzo: reunión de jóvenes adultos, 8:00pm. El 18 de marzo la reunión será participando de la misión en el Santuario. Viernes 13 de marzo: Vía Crucis a las 7:00 pm en Los Filtros Sábado 14 de marzo: Bingo de Cáritas de 2:00-4:00pm Domingo 15 de marzo: Encuentro de Matrimonios y familias jóvenes desde la misa de 11:30 am Misión Cuaresmal en el Santuario de Ntra. Sra. de la Providencia del 17-19 de marzo comenzando con el rosario a las 6:30pm, luego misa, predicación y adoración del Santísimo. Habrá confesiones todas las noches. |
Cosas conocidas... ¡pero no bien sabidas! ¡La video serie!
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¿Sabes bien la diferencia entre los pecados graves y los veniales? Acompáñanos en esta cápsula para conocer un poco más la diferencia y cómo podemos desarrollar una buena consciencia.
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Episodios pasados.
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¡Oremos todos juntos!
Por la intención del Papa para el mes de marzo:
POR EL DESARME Y LA PAZ. Oremos porque las Naciones procedan a un desarme efectivo, particularmente el desarme nuclear, para que los lideres mundiales elijan el camino del diálogo y de la diplomacia en vez de la violencia.
POR EL DESARME Y LA PAZ. Oremos porque las Naciones procedan a un desarme efectivo, particularmente el desarme nuclear, para que los lideres mundiales elijan el camino del diálogo y de la diplomacia en vez de la violencia.
Por los niños con enfermedades incurables.
Oremos para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica necesaria, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.
Oremos para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica necesaria, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.
Libro del mes
Acercándose la Semana santa les proponemos de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI),
La muerte de Cristo. Meditaciones sobre la Semana Santa.
La muerte de Cristo. Meditaciones sobre la Semana Santa.
Cosas conocidas, pero no bien sabida
¿Qué son los escrutinios de los catecúmenos?
Este tema, como los relacionados a la moral matrimonial o familiar y otros, no son fáciles de tratar por escrito, pues, aunque se pueden dar normas generales, luego hay que ver cada caso particular para discernir bien cómo proceder.
El divorcio en sí mismo ya es una pena, pues supone el fracaso de una alianza matrimonial, la cual, en principio, se entiende se hizo con verdadero amor y recta intención de ser fieles y estar unidos por toda la vida. Esa pena se incrementa cuando la separación es adversativa, es decir, motivo de más desavenencias, conflictos y hasta desemboca en litigios legales que afectan la pareja y a los hijos.
Suelo pensar que en la ruptura siempre hay algo de culpa en ambas partes, pero puede ser que uno sea más culpable que el otro o a veces, incluso, el causante principal de la separación, por ej. por un adulterio o engaño mayor, maltrato, etc.
Idealmente toda ofensa puede ser objeto de perdón, pero para ello el “culpable” debe reconocer su culpa y tener propósito de enmienda demostrándolo concretamente para mejorar y sanar la causa y efectos del motivo de la separación. La parte “inocente” o afectada, como cristiana(o) siempre debe estar abierto a la posibilidad del perdón y la reconciliación, pero si ninguno de los esfuerzos rinde fruto y no queda otro remedio que la separación, mientras no contraiga otras nupcias ni conviva con otra pareja es posible recibir los sacramentos. Incluso la parte “culpable” si pasa un periodo de reflexión y se arrepiente, etc. también podría acceder a los sacramentos, bajo las mismas condiciones.
Luego hay casos excepcionales en los que pasados muchos años, los que están en una nueva unión, no sacramental y no hay posibilidad de sacramentalizar la unión actual, pero han hecho todo una vida juntos, han tenido hijos, son el uno para el otro y en lo que queda de vida no tendrían quien les cuide adecuadamente, entonces bajo la condición de vivir como hermanos (en plena continencia), podrían acceder a los sacramentos velando que al recibirlos sea en una comunidad en la que no vayan a causar escándalo, pues no todos tienen que saber de este compromiso que hacen y ellos, obviamente, no tienen que publicar sus decisiones personales. Esto requiere un buen discernimiento y en la Arquidiócesis se debe complementar un documento que certifica que tienen las condiciones requeridas y hacen su compromiso de vivir como hermanos.
(cf. S. Juan Pablo II, Familiaris consortio, 83s)
El divorcio en sí mismo ya es una pena, pues supone el fracaso de una alianza matrimonial, la cual, en principio, se entiende se hizo con verdadero amor y recta intención de ser fieles y estar unidos por toda la vida. Esa pena se incrementa cuando la separación es adversativa, es decir, motivo de más desavenencias, conflictos y hasta desemboca en litigios legales que afectan la pareja y a los hijos.
Suelo pensar que en la ruptura siempre hay algo de culpa en ambas partes, pero puede ser que uno sea más culpable que el otro o a veces, incluso, el causante principal de la separación, por ej. por un adulterio o engaño mayor, maltrato, etc.
Idealmente toda ofensa puede ser objeto de perdón, pero para ello el “culpable” debe reconocer su culpa y tener propósito de enmienda demostrándolo concretamente para mejorar y sanar la causa y efectos del motivo de la separación. La parte “inocente” o afectada, como cristiana(o) siempre debe estar abierto a la posibilidad del perdón y la reconciliación, pero si ninguno de los esfuerzos rinde fruto y no queda otro remedio que la separación, mientras no contraiga otras nupcias ni conviva con otra pareja es posible recibir los sacramentos. Incluso la parte “culpable” si pasa un periodo de reflexión y se arrepiente, etc. también podría acceder a los sacramentos, bajo las mismas condiciones.
Luego hay casos excepcionales en los que pasados muchos años, los que están en una nueva unión, no sacramental y no hay posibilidad de sacramentalizar la unión actual, pero han hecho todo una vida juntos, han tenido hijos, son el uno para el otro y en lo que queda de vida no tendrían quien les cuide adecuadamente, entonces bajo la condición de vivir como hermanos (en plena continencia), podrían acceder a los sacramentos velando que al recibirlos sea en una comunidad en la que no vayan a causar escándalo, pues no todos tienen que saber de este compromiso que hacen y ellos, obviamente, no tienen que publicar sus decisiones personales. Esto requiere un buen discernimiento y en la Arquidiócesis se debe complementar un documento que certifica que tienen las condiciones requeridas y hacen su compromiso de vivir como hermanos.
(cf. S. Juan Pablo II, Familiaris consortio, 83s)
¡Atardeceres de esperanza!
Horario de misas en parroquias vecinas
Ofrecemos el horario de las parroquias vecinas para que pueda asistir a misa en otras horas que les convengan. Enlaza aquí.











